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Embalse
romano de Proserpina. Excursión a través de la "Colada del Canchal",
atravesando el río Aljucen, y pasando por el Cordel de Santa María de
Araya; antigua vía pecuaria vinculada a la Cañada Real Leonesa y a la
institución de la Mesta, por donde casi a mediados del siglo XX todavía
circulaba el ganado trashumante.
En la Dehesa del Canchal disfrutaremos de uno de los paisajes más
peculiares del campo extremeño. Los "canchos" son fornaciones graníticas
que emergen del suelo voluminosas y a veces gigantescas creando en
algunos casos particulares creaciones naturales, llamadas canchales
o berrocales. Se atravesará el río Aljucén vadeándolo. En su paisaje destacan los juncos y la presencia de
numerosos pescadores en sus orillas. En verano en fácil ver garzas
reales, garcetas, cornoranes e incluso gaviotas. En invierno es punto de
concentración de numerosas anátidas.
En el lugar donde se juntan el arroyo de la Albuera y el Cordel de Santa
María de Araya subsisten hoy vagamente los restos de un molino; el lugar
no tendría más interés sino fuera por que en el tuvo lugar la famosa
batalla de la Albuera, que puso fin a la guerra de Sucesión castellana
que enfrentaba a los partidarios de Isabel la Católica y Juana la
Beltraneja. Por el citado Cordel y bordeando el arroyo de la Albuera
llegaremos a los pies del Embalse romano de Proserpina, dejando a la
izquierda un antiguo lavadero de lanas.
El embalse de Proserpina -antes denominado Albuhera de Carija- se
encuentra en la cabecera del arroyo de las Pardillas, sobre una
depresión granítica, a 245 m. de altitud. Recoge aguas del citado arroyo
y del de las Adelfas, mediante trasvase. De época romana, se discute su
cronología exacta. El nombre que recibe el pantano se debe a la
aparición en el siglo XVIII de una lapida en el paramento de la presa
que contenía una rogativa a Proserpina. A lo largo del tiempo esta obra
de ingeniería a sufrido múltiples modificaciones que han ido
paulatinamente remodelando sus formas. La comida se realizará en uno de
los numerosos "chiringuitos" existentes en las orillas del pantano.
Pasados unos minutos y después de descansar se iniciará la vuelta.
Duración: Una jornada; entorno a las nueve horas.
Recorrido: Alrededor de 14 Kms.
Dificultad: media baja, sobre todo para los no iniciados.
Embalse de
los Canchales. Excursión al embalse del mismo nombre a través del camino
que saliendo de la Calzada Lisboa-Mérida conducía la un emplazamiento de
ricas villae romanas. El camino de la Nava de Santiago a Esparragalejo
es el que en la antigüedad conducía desde el alio itinere ab Olisippone
Emeritam a una zona poblada de importantes villae pertenecientes al
territorio emeritense y en relación a la Calzada. En la actualidad se
mantiene en buen estado y conserva un miliario.
El embalse de los Canchales es uno de los nuevos enclaves ecológicos
surgidos en la región a partir de la elevación de la presa en el cauce
del río Lácara. Dispone de un recorrido perimetral y de numerosos puntos
de observación para aves. Muy importante es la concentración de anátidas
y limícolas durante el otoño y la invernada de grullas por sus
inmediaciones. En los alrededores del pantano se haya emplazada la
importante villa de la dehesa de "Las Tiendas", cuyos y importantes
mosaicos se pueden contemplar el las salas del Museo Nacional de Arte
Romano de Mérida. Destacándose entre ellos el de la caza del jabalí, que
sugiere la afición de estos importantes hacendados hacia esta práctica.
Una vez llegados al pantano se disfrutará del entorno y la contemplación
de su variada fauna, con la posibilidad de observar la riqueza de este
enclave a través de un teleobjetivo. Seguidamente se tomará un tentempié
preparado por la Casa Rural y una vez descansados
se emprenderá la vuelta.
Duración: Media jornada; entorno a las seis horas.
Recorrida En torno a los 12 Kms.
Dificultad: Baja. |